"Aquellos hombrecillos que venían de la Luna nos enseñaron a amar la Lírica latente en todas las cosas, sin importar forma, ni modo, ni máscara o prisión...de pronto, en el menor reflejo de crueldad, había belleza...una mano larga y pálida había encegado nuestros ojos para abrir nuestro corazón. "
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jueves, 26 de abril de 2012
Tú
Era negra noche, clara luna.
Te empezaste a mover, y entonces un tembloroso gemido empezó a resquebrajar la coraza que habitaba en mí. Y eras tú, con tus ojos color de miel, piel de aceituna, manos suaves y nudosas, cabellos ondulados pardos, ancho pecho y ancha espalda, fuertes hombros e incautos ademanes. Y fue tu sonrisa de ángel, tus facciones afiladas, tus cejas expresivas, tus labios cazadores. Y me moví en un rencoroso vaivén para recordarte quién manda aquí. Y entonces…un tembloroso gemido te recordó que estabas aquí. Debajo de mí.
jueves, 12 de abril de 2012
Cigarrillos y Cerveza
El puño de
acero resbaló sobre mi sien.
El puño de
acero resbaló sobre mi sien.
El puño de
acero resbaló sobre mi sien.
El puño
estaba enfundado en cuero y me sentí morir.
Gotas de
sangre resbalaron amigablemente, rociaron mi cuello,
mi estupor,
todo mi ser.
Y las gotas
de sangre que yo bebí fueron resbalando,
e
impregnaron todo mi ser.
Entonces yo
sentí que la vida se me iba, se me iba…
Pero seguí
caminando
y caminando
hasta
encontrar el trecho maldito del camino.
Era un
batiburrillo de dolor y sequedad de color añil.
Se vestía
de rabia un cielo amarillento,
Y sus ojos
me miraron macilentos, mórbidos, temerosos, enfundados de un coraje horrible, falso,
con fecha de obsolescencia…
Y entonces entramos
ambos en la estancia, una pequeña oficina,
una sola
lámpara, un ambiente cargado de humo, y él llevaba en la frente escrita una sentencia,
decía:
“TE VOY A
PUTEAR”.
Y yo me
senté con los ojos hinchados, las manos nudosas y huesudas sobre mis rodillas,
el pecho
vendado, la mirada envenenada, y me dijo:
“Come.” “¡Come!”
Y ante mí
apareció un plato repleto de carne, e
hinqué el tenedor, y me lo metí en la boca.
Y
entonces…carne de hombre.
De lo que
odias, te alimentas.
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